Cómo definir el público objetivo de tu web

lee el post: "Claves para definir a tu público objetivo en Internet" de ingeniovirtual.comEn la definición de públicos objetivo de nuestra Web vemos claramente lo importante que es contar con representantes de cada departamento. Está claro que el departamento Comercial, al ser preguntado, se referirá a los clientes como su público objectivo. Y el de Compras encabezará su lista con los proveedores. Por su parte, Dirección general podría querer contar con una sección destinada también a informar a los socios o accionistas. Y el departamento de Marketing querrá captar nuevos clientes potenciales, pero también con importadores, exportadores, partners o franquicias, entre otros.

Así llegaríamos a una lista de diferentes tipos de público que visitarán, cada uno por motivos diferentes, el sitio web de la empresa:

  • Clientes potenciales.
  • Clientes actuales.
  • Prescriptores.
  • Partners.
  • Socios.
  • Accionistas.
  • Representantes.
  • Líderes de opinión.
  • Importadores.
  • Exportadores.
  • Franquiciados.
  • Distribuidores.
  • Instaladores.
  • Servicios postventa.
  • Medios de comunicación, etc.

¿Ves la importancia de considerar, en el momento de la planificación de tu página web, todos los públicos objetivos imaginables, para poder establecer a continuación una jerarquía de prioridades en función de su mayor o menor contribución a la creación de valor para la empresa?

A partir de estas prioridades, podemos dividir el proyecto cumplido de creación del nuevo Web en fases que se acometerán progresivamente en el orden decidido.

Una vez definido cada perfil de público objetivo, será más fácil identificar qué contenidos o funcionalidades en nuestra Web justifican su visita y responde a sus expectativas. Pasar por alto este punto puede resultar mucho más costoso una vez el proyecto ya está en fase de programación o publicación.

Si el sitio web ya está publicado y se trata de decidir la forma en que tenemos que promocionarlo, la definición del público objetivo será igualmente importante, puesto que influirá en la elección de estrategias de captación de tráfico (SEO o SEM, redes sociales o publicidad, offline), de conversión, de fidelización (e-mail marketing o sindicación de contenidos), etc.

Dime, ¿cuál es tu espacio de marca?

 

Lo importante es entender no tanto en qué sector o mercado competimos, sino cuál es el grado de extensión que los valores y conceptos de marca pueden abordar en lo que denominamos “espacio de marca”. Es decir, podemos encontrar a nuestro consumidor en una categoría o en otra diferente. Si la marca es bastante fuerte y si el consumidor la valora como tal y no por la funcionalidad específica que la caracteriza, las posibilidades de la compra también en estas nuevas categorías son diferentes. Una de las marcas que mejor explica este concepto es Coca Cola que ha sabido pasar de una “bebida refrescante gaseosa” a “la chispa de la vida”.

¿Dónde competimos?

¿En qué negocio estamos?, ¿cuál es nuestro negocio? Son dos preguntas que hablan del mismo pero que son radicalmente diferentes.

Las marcas no compiten en segmentos o mercados concretos sino en el que podríamos denominar “espacios de marca” y ésta es justamente una de sus fortalezas. Los valores centrales y expresivos de las marcas pueden ser fácilmente exportables a otras categorías de productos más o menos cercanas.

La extensión a otros mercados dependerá entonces de la adecuación de los atributos de marca a estos nuevos mercados. Se compite por lo tanto en “espacios de marca” más que en mercados. La clave es entender la “exportabilidad” de los valores de la marca y declinarla lateralmente manteniendo los valores centrales, relacionales y expresivos de la misma, puesto que los funcionales tienen que ser necesariamente diferentes. Ejemplo: el Iphone de Apple. El valor central es sin duda poder realizar llamadas. Pero todos sabemos que eso es lo de menos. Y las posibilidades de su extensión de marca en múltiples accesorios hace posible que no necesite segmentar a su consumidor.

La ventaja fundamental de una adecuada gestión de la marca es la fortaleza empresarial. La gestión de la marca y de sus espacios es posiblemente el trabajo estratégico más importante que una empresa puede realizar.

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